martes, 1 de marzo de 2011

TU DUENDE SONRIENDO



DE JOSÉ VAL DEL OMAR


Joven, no busques metas en tu horizonte
más te aprovechará que logres progresos en tu ardor
que te expansiones hasta penetrar en la piel de tu semejante.
Destruye en buena hora los laberintos de la rutina
y descubrirás a tu duende sonriendo.
Destruye todo proyecto de pasos sin pasión.
¡rata envenenada!
¡memoria perversa!
La polución de las comunicaciones te ha robado,
te está robando tu tiempo
tu andar hacia tu centro.
¿No sientes el caos de la opresión social organizada,
la lógica de la injusticia absoluta?
Conviértete en alarido.

jueves, 17 de febrero de 2011


Todo lo que hace falta para el triunfo del mal, es que los hombres buenos no hagan nada.

Edmund Burke.

Pio Baroja (13/5/1904)


Corria el año 1904 y aquella tertulia, que habia abierto el gallego
Ramon Maria del Valle-Inclan en el Nuevo Cafe de Levante, hervia por
las noches con la flor y nata de los intelectuales de la Generacion
del 98 y los artistas más significados, entre ellos Ignacio Zuloaga,
Gutierrez Solana, Santiago Rusiñól, Mateo Inurria, Chicharro, Beltrán
Masses o Rafael Penagos.

Y aquella tarde noche del 13 de mayo de 1904 el que sorprendió a todos
los presentes fue Pio Baroja. Porque cuando se estaba hablando de los
españoles y de las distintas clases de españoles, el novelista vasco
sorprendió a todos y dijo:

“La verdad es que en España hay siete clases de españoles… son como
los siete pecados capitales. A saber:

1) los que no saben;
2) los que no quieren saber;
3) los que odian el saber;
4) los que sufren por no saber;
5) los que aparentan que saben;
6) los que triunfan sin saber, y
7) los que viven gracias a que los demás no saben. Estos últimos
se llaman a sí mismos “políticos” y a veces hasta “intelectuales”.

Con tu permiso Gonzalo....

domingo, 23 de enero de 2011

“Si voy a mi oficina es únicamente para tener el privilegio de volver luego a casa paseando con Gödel“
Albert Einstein (1879-1955), físico germano-estadounidense

Kurt Gödel

¿Quién era esta persona a la que Einstein tenía en tanta estima? Pues únicamente el lógico más brillante desde Aristóteles, muy posiblemente la mente más preclara del siglo XX, y sin ningún género de dudas una de las personas que cambió nuestra concepción de la realidad. Mucho más joven que Einstein, Kurt Gödel era de los pocos a los que el gran maestro de Ulm consideraba entre sus iguales, y ciertamente se encontraba entre los muy pocos con el empaque intelectual para permitirse darle la réplica en sus legendarias conversaciones sobre física y matemáticas. Gödel compartía con Einstein su genialidad y su oposición a las líneas de pensamiento dominantes en la época. Al igual que la Teoría de la Relatividad demolió la idea de un espacio y un tiempo independientes, absolutos, e inmutables, sus Teoremas de Incompletitud cambiaron el rumbo de la filosofía y las matemáticas, demostrando la inherente inaprehensibilidad del concepto de verdad matemática absoluta y completa. Y al igual que Einstein se alejó de la mayoría de comunidad física al oponerse a la teoría cuántica como modelo final del Cosmos, Gödel hizo lo propio al aferrarse a sus ideas platónicas sobre las matemáticas.
Siendo alguien que se tomaba las cosas realmente en serio, aunque se pudiera tratar de meras formalidades, decidió estudiar en detalle la Constitución de los EE.UU. para su examen de nacionalización. El día antes del mismo llamó a Oskar Morgenstern -brillante matemático de origen alemán, padre de la Teoría de Juegos- muy nervioso; había descubierto una inconsistencia lógica en la Constitución por la que se podía instaurar una dictadura en los EE.UU. Morgenstern intentó calmarle, temeroso de las consecuencias que un comentario sobre eso podría tener sobre sus posibilidades de nacionalizarse. Al día siguiente el propio Morgenstern y Einstein acompañaron a Gödel, intentando distraerle para que olvidara el asunto. El juez Philip Forman, impresionado por el dúo de genios que hacían de padrinos les permitió quedarse durante el examen. En el desarrollo del mismo le pregunto a Gödel “Vd. tenía la nacionalidad alemana hasta ahora, ¿no?” -”Austriaca” le corrigió Gödel; “Es igual” -prosiguió el juez- “aquello fue durante una horrible dictadura, pero afortunadamente eso no puede pasar aquí“; “¡De ninguna manera, yo puedo demostrarle que sí!” afirmó Gödel, que comenzó a explicarle el mecanismo que había descubierto. Afortunadamente, el juez Forman le interrumpió, y Einstein y Morgenstern consiguieron calmar a Gödel, que poco más tarde juraría su nueva nacionalidad. Es aún un misterio qué fue lo que Gödel había descubierto. Algunos expertos apuntan que podría tratarse del Artículo V que describe cómo se cambia la Constitución, pero no pone límites en dichos cambios, aunque es difícil creer que fuera algo tan relativamente simple lo que hubiera llamado la atención de Gödel.

martes, 11 de enero de 2011

" Una cosa vale lo que alguien está dispuesto a pagar por ella".

Publio Siro
Siglo I a. C.